viernes, 29 de agosto de 2014

Retorno

Realmente NO podía seguir viendo el blog sin actualizar después de tanto tiempo. Hoy por fin he vuelto de mis largas y merecidas vacaciones, así que voy a contar un poquillo.

Julio se basó en playa, playa con amigas en casa, playa con novio en casa, ciudad en casa de novio, playa... y más o menos así. Agosto empezó con playa en casa de novio, véase La Manga. La Manga es ese lugar donde hay miles de turistas y de canis, donde hay miles de tiendas con camisetas de frases "ingeniosas" con juegos de palabras y dibujos cutres. Donde si vives en el último kilómetro, hay un apocalipsis zombie, y no tienes medios para huir por mar... digamos que estás jodido en una puta ratonera. Pero el agua está buena y la arena mu' bonica. Y después de La Manga... *redoble de tambores* ¡IRLANDA!

No sé qué extraño suceso paranormal ha habido este verano que tooooooooooooooodo el mundo ha ido a Irlanda, pero así ha sido. Bueno, al menos yo no soy tan mainstream como para ir a Dublín... jejeje.
Pasé dos semanas en la adorable y acogedora ciudad de Galway. Fue mi primera experiencia de "host family" y "B&B" y me ha encantado. En una "host family" una familia (o una persona) cobra por habitaciones en su propia casa, normalmente viven de ello y tienen varias habitaciones preparadas para acoger. Mi casa era muy acogedora, en el barrio de Newcastle. Viví con la mujer de la casa (muy amable) y su hija de 3 años, que a pesar de mi característico odio a los niños ésta me pareció incluso mona. Por otro lado: tres suizas muy majas, un español al que no le vimos mucho el pelo, y mi hermana y compañera de habitación.
Allí tomábamos el desayuno temprano para ir a la escuela de inglés Bridge Mills, donde di clases durante mi estancia de nivel B2, y después a comer por donde pilláramos. La escuela era muy chula, mi profesor majísimo, y hasta había una tienda de juegos de rol en el mismo edificio. Lo mejor de la tienda es que había CAFÉ calentito y rico perfecto para el tiempo tan frío irlandés. Conocí gente muy maja allí, lo malo es que la mayoría eran españoles... y así a veces dejaba sin querer de lado lo de practicar inglés. 
La ciudad me encantó, porque el centro era pequeño y fácil de recorrer, por no hablar de la cantidad de músicos por las calles (allí la gente es completamente libre de tocar música en la calle, ganas de vivir allí para siempre aumentando, de repente empieza a llover y disminuyen). Y después a casa antes de las 18:30... ¡que es hora de cenar! :-) 

Hay algo que no comprenderé del resto de Europa, y es por qué coño cenan a la hora de la merienda, y a veces incluso a la hora de la comida. Es decir, si cenan a las seis de la tarde, ¡¡luego tienen que tener hambre por la noche!! Increíblemene casi todos los días la cena me entró perfectamente aunque no tuviera hambre.
Salimos todas las noches. Esto no es sano, mi cuerpo necesita descansar, pero sólo son dos semanas... hay que salir. (Y así cada noche) Además, íbamos a casi todos lados andando, y ya sólo entre la escuela y mi casa había una media hora a pie... con esa excusa me pasé un poco con la comida.
Los fines de semana, alquilamos un coche (con mi padre que he olvidado mencionar que también estaba en Galway...) y fuimos un poco a la aventura durmiendo en B&B (Bed & Breakfast) a ver los paisajes de alrededor. Irlanda es preciosa, me encantan los paisajes naturales e incluso los artificiales. Me he enamorado de el brown bread con mantequilla y del salmón, de las cenas y los cafés en pubs con música celta en directo. De los desayunos increíbles de los B&B, de los animales por los prados. Y no me he enamorado de la cerveza porque no me gusta, pero seguro que también es genial.
De lo que realmente NO me he enamorado es del clima... no puedes sacarme de una ciudad como es Murcia y meterme a un país donde en pleno agosto llueve cada día y hace frío. Obviamente me resfrié después de la primera semana y mi garganta sufrió muuuuuuuuuucho.

Otra cosa que me gusta de los viajes y a la vez odio son los aeropuertos y los aviones. Es jodidamente desesperante esperar en los aeropuertos, y el viaje en avión llega a ser cansino... pero por otra parte me encanta la sensación que me da todo esto.

Me estoy enrollando muchísimo y no me gusta, pero es que dos meses es mucho tiempo... Como ya he dicho antes, hoy he vuelto por fin a mi casa después de todo el verano fuera y mi habitación se resume en caos y equipaje sin colocar, junto a mi usual sensación de rareza al volver a mi guarida tras tanto tiempo lejos de la rutina. Tengo más cosas que contar, pero eso lo dejaré para otra ocasión si eso.

Pues lo dicho... chao.

PD: Foto durante mi camino diario a clase :)

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