miércoles, 14 de enero de 2015

Lo fatal.

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y a penas sospechamos,
y a carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos...
¡Y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

Rubén Darío

(Hoy hemos leído este poema en clase y me ha gustado tanto como para compartirlo. ^^)

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