lunes, 27 de abril de 2015

Te odio.

     Te odio. Siempre entre nosotros, pegándome hostias si hiciera falta. Me agobias y me insultas, para luego llevártelo de nuevo a tomar por culo, sin haberme dejado a penas dos días para quererle como es debido. Bueno, puede que normalmente me dejes más de dos días. Pero qué más da, si de todas formas, tarde o temprano vuelves para quedarte en su lugar y seguir apuñalándome la espalda.
      Me tienes harta. Harta de tus aficiones, como joderme los días e interponerte en mis momentos de felicidad. O como cuando decides meterte en mi cama mientras yo trato de dormir para susurrarme al oído y asegurarte de que no olvido tu presencia (y su ausencia). 
      Te odio, a ti y a tu manía de ser inoportuna. Y a tu adicción de tirar de mi brazo justo cuando voy a darle la mano, o cuando te da por arrancarme sus besos de la boca. Qué pedazo de gilipollas eres, en serio. Yo traté de hacerme la loca desde que apareciste en mi vida, pero cuanto más pasa el tiempo menos puedo soportarte. Te apunto con mi rifle recién cargado de odio mientras te pido "por favor, déjanos solos". Y tú vacilas de nuevo, como siempre, porque en el fondo sabes que para ti no soy más que una jodida marioneta a la que torturar. Y una vez más me dejas tirada con mi soledad.
      Te evité y luché contra ti, pero no fue suficiente para acabar contigo. Sin embargo, ahora te declaro la puta guerra. Te declaro la guerra y cuando te aplaste y te derrote bailaré sobre tu tumba o pisotearé tus cenizas. Te declaro la guerra ahora mismo, pero puedes salvar tu vida si te vas para siempre de la mía. 
        Porque ya no aguanto más tener a esta distancia parasitando mi pecho.


domingo, 19 de abril de 2015

Noche.

Desconectar. Escuchar tan sólo nuestros latidos sobre la arena y el rugido de las olas del mar. No ver más que la tenue luz de la luna reflejada en tus pupilas y sentir los pelos erizados de tus brazos. Respirar. Respirar profundamente y que el aire te cale tan dentro que alcances a oler hasta los granos de sal perdidos en las aguas. Oscuridad, silencio, calor, frescura. Las cosas tan sencillas que me aporta una noche como las que solíamos tener, y lo viva que me hacían sentir. Y esta noche entre mis sábanas recuerdo el sabor de aquellas. Y esta noche en tu ausencia y la de la playa cuento los segundos para repetir. Y repetiremos. Para comernos y sentirnos, envueltos en la brisa de verano.


martes, 14 de abril de 2015

Libre (2013)

Alza la alas al viento, libélula.
Deshaz las cadenas.
Empieza a ser tú, tan bella.

Improvisa,
muestra al mundo tu risa.
¡Ah...! Respira,
no ocultes más tu ira.
Mantén la mirada firme
que les duela que sea fría.
Quiero ver antes de irme
cómo impones tu valía.

Se un pez y ve a contracorriente.
Se hoja y desliza por el viento.
Se arena y escápate del tiempo.
Se llama y quema tú ahora a ellos.


Este texto lo escribí originalmente el 2 de junio de 2013 en mi antiguo blog pero he decidido rescatarlo aunque modificándolo un poco. Me hace pensar en mi pasado, lo cual no me gusta normalmente. Pero sí en este caso ya que me recuerda que fui fuerte en algún momento cuando pensé que no podría ni levantar una pesa.