viernes, 22 de abril de 2016

Lloraba



Gritaba. No sabía por qué. Por nada.
Nada. Cuando hay mucho, pasa a ser nada.
Tiene sentido para mí.
Sería algo así:


(En la última imagen ya no hay nada, sólo un fondo negro.)

A lo mejor estoy loca y esto es sólo un intento de sentir que tengo algún motivo.
A lo mejor nada sólo es nada.

En mi sueño gritaba. 
Ya hasta grito en mis sueños lo que no me sale despierta.
Pero no alivia, aprieta aún más.
Al despertar, apagar la alarma, volver a dormir porque sí. Ya no por sueño.
He aplazado tantas veces la alarma cada diez minutos que la música acababa por sonar en mi sueño.
Leí hace poco que dormir en periodos muy cortos es malo. 
Yo lo hago tanto que quizás por eso me encuentro tan mal todo el tiempo.
Al despertar, mirar al techo.

A veces, sin venir a cuento, me da por pensar en los momentos que he sido humillada.
Me dolían más los que me humillaba yo misma por cagarla.
Entonces pensaba. Quizás la culpa de esto no es de nadie.
Puede que realmente merezca romper los espejos y esconder la cabeza debajo de la tierra.
Porque es lo que soy.

Lloraba. Todo el tiempo. Ya no estoy soñando.
Soy tan débil que daría lo que fuera por poder quedarme en la cama días enteros.
Y mientras me escondo bajo el edredón, lamentarme por no hacer nada.
Así soy yo. No hago cosas, sólo me quejo.
Tengo tanto al alcance de mi mano y duele tanto verme no agarrar nada.
Dejo el tiempo pasar. Me toco las cejas. Muevo las piernas.
Pensándolo bien, las únicas cosas que hago con mi vida son malas para mí.
Pienso en comer para que el tiempo pase más rápido, pero si lo hago es peor.
Me acuesto tarde y me levanto temprano. Me duele la espalda. Me muerdo las uñas.
Decepción.

Si al menos el mundo exterior tuviera algo que ofrecerme.
Pero es aún más mierda que lo de dentro.
No han servido de nada todos estos años de evolución. Sólo para reproducirnos.
Esa es la diferencia, que ahora somos más. Aún más odio.
Es algo que encuentro en común tanto dentro como fuera. 
Autodestrucción.

Ni si quiera puedo hacer las cosas que creía que podía.
Inútil.

Distancia.
Ni si quiera entiendo por qué alguien podría quererme así.
No entiendo nada. Pero lo necesito.
Cuando estamos juntos es raro, porque soy igual que en soledad. 
Pero algo cambia. El vacío se llena.
Soledad.

A lo mejor nada sólo es nada.
Si no hay problema no hay solución.
Sólo sé que no estoy bien.
Pero no hay nada. Vacío.
Odiaba el mundo. Odiaba la vida. Me odiaba.

Lloraba.

2 comentarios:

  1. Tranquila, es la astemía primaveral. O no.

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  2. ¡El mundo tiene muchísimo que ofrecer pero tú tienes aún más que ofrecerte! Para que alguien te quiera (bien), primero debes quererte tú :) Pero no te preocupes, todos tenemos momentos así, a los malditos microsueños en standby y a la alarma cada diez minutos los conozco bien. Gracias por tus comentarios :)

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