domingo, 18 de septiembre de 2016

Autotransplante de corazón.

No borraré tus fotos. Siempre procuré ser sincera, lo sabes, contigo no me cortaba un pelo. No, le tengo demasiado cariño a nuestras fotos. Eran estúpidas, pero nuestras. Éramos estúpidos, pero juntos dejamos de serlo poco a poco. Juntos aprendimos y amamos. Y fue maravilloso. 

Yo siempre estaba con mis mierdas y tú aguantabas verme autodestruirme cada día. Tú siempre me llevabas la contraria y conseguías que levantara la voz. Pero daba igual porque éramos nosotros. Porque cada caricia era tan sincera que dolía en el pecho y cada abrazo me fundía en ti. Porque cada suspiro que solté en tu cuello y cada beso que planté en tu espalda se quedaban cortos para demostrar lo que me hacías sentir. Todo daba igual porque era amor. No borraré tus fotos porque era amor.

Pero ya no somos los mismos. Ya tuvimos tiempo de tocar el cielo. Ya no pienso en ti, pero sigo pensando en lo que fuimos. Sigo pensando en la sensación de volar. Quería parar a oler la tierra, a escuchar mis pasos firmes. Quería caminar con mis propios pies hacia la montaña más alta y gritar con todas mis fuerzas. Pero volar... ay, volar era increíble y caminar cansa. 

Es difícil no añorar que te quieran tan bien como tú me querías. Que te quieran, simplemente. Es difícil no quedarse sedienta de caricias, de "buenas noches", de besos en la frente. Echo de menos no esconderme, dejarme llevar, no tener miedo a nada. Sentir que importo. Volver a tocar el cielo.

Pero no... yo por ahora me quedaré tumbada en la hierba.