sábado, 3 de junio de 2017

Tu mirada contagiaba nervios que se me quedaban en la garganta. No quise pensarlo más. Desde el primer contacto con tu boca sentí que subía al cielo. Si hay algo que siempre supe con certeza es que nuestros labios encajaban a la perfección. Los ojos cerrados y el corazón más abierto que nunca. Cada beso que me dabas, un latido. Hoy cada beso son como un millón. No todo ha sido fácil, pero ahora mismo sé que sólo quiero estar entre tus brazos. Esta noche, como todas las que no estoy contigo, echo de menos tus palabras. Se me clava cada te quiero, me derrota cada te amo. A veces no entiendo nada, pero me da tanto igual. Sólo están tus ojos, tus manos, tu espalda, tu boca. Tu pecho y mi cabeza apoyada en él mientras me rodeas con tus caricias. El universo desaparece. Quiero besarte tanto que me faltan días, quiero comerte tanto que me falta piel. Quiero que me agarres fuerte, no me sueltes la mano. Quiero que hagas turismo por mi cuerpo. No quiero despertar si no es a tu lado. No sé cómo más decirte el calor que siento en el pecho cuando tengo tu presencia conmigo. No sé cómo más decirte la adicción que tengo a tus besos. Creo que hace tiempo que se me dan mal las palabras. Mejor te presto mi saliva y tú te encargas de los versos.

domingo, 12 de febrero de 2017

Supervivencia

Me agarro fuerte para no caer. Me resbalo, pero insisto. Es superviviencia. Arrastro la vida y sobrevivo. Una y otra vez. Mantengo el equilibrio un momento y me da tiempo a pensar. ¿Por qué me agarro? Creo que por no romper la tradición. Si lo piensas, la vida no tiene sentido a largo plazo. Por lo menos no lo tiene esta supervivencia. Y la mantengo. No sé por qué la mantengo. Ninguna de las muchas cosas que tengo compensan el vacío y el sinsentido. Todo es superficial, todo es apariencia. Un papel. Llevo tanto tiempo interpretándolo que a veces hasta me lo creo. Pasan las horas, los días, semanas, meses... Nada cambia. ¿Me agarro?

miércoles, 8 de febrero de 2017

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Soy un tormento tras otro, soy todo inseguridades. Tengo mil defectos y los repaso cada segundo. Sólo espero que no los hayas visto. Soy tan de poner el amor por encima de mí misma y descuidarme. De perder una tarde por pensar en situaciones que nunca han existido. De hacer de tus ojos algo que observar durante horas y esperar que me devuelvas la mirada. De acabar agachando la cabeza. Tanto que decir y tanto callo. Siempre queda todo en mi cabeza. Me ahorro planteamientos. Sé que no quiero oír respuesta. Arrastro mis pensamientos y pesan toneladas. Me avergüenzo de tantos. No quiero dejarme caer en ellos. No quiero dejarlos caer sobre ti.

Quiero poder darte todo lo que buscas, todo lo que necesitas. Quiero ser suficiente. Aún te siento una habitación cerrada y soy de esperar la vida entera si hace falta para entrar. Trato de leer tu mente, pero no me encuentro en ella. Me pregunto si tú me has encontrado. No imaginas cuánto quiero salir de mí misma y ver el mundo desde arriba. Lejos de mí. Lejos de Marta. Tal vez así pueda comprender. Comprenderte. Comprenderme. Comprender a Marta. Tal vez pueda dejar de tener miedo. Pero se me vuelven a atragantar las palabras.

Break out the L word.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Toca lo que toca.

La vida es rara. Hoy acaba el año. Ayer me compré un vestido divino para esta noche y espero sentirme segura cuando me lo ponga. Las cosas van bien aunque yo esté mal. Todavía no consigo que mi cabeza me deje disfrutar de las cosas buenas que tengo en la vida sin colarme malos pensamientos y sensaciones. Sigo siendo un desastre y parece que la cosa va para largo. Aun así, lo reconozco, las cosas van bien. Acabo el año de forma muy distinta a como lo empecé. Este año ha sido el más raro, el más cambiante. Ha sido el año de tirarme a la piscina, de atreverme, de decir lo que siento. De asumir que he perdido personas, de comprender que he ganado otras. Este año he llorado tanto, pero han sido lágrimas necesarias. Como siempre, sigo sin querer cambiar nada del pasado, a pesar de todo. Ahora mismo no sé dónde estoy, quién está conmigo, quién dejará de estar. No sé qué necesito, qué quiero (bueno, esto sí lo sé), qué me pasa. Voy caminando con los ojos vendados, pero me da igual. En 2016 he evolucionado mucho. Me siento bien con quienes me han acompañado este año. Me siento bien con quien he sido este año.

Deberes pendientes: Pensar más en mí misma y menos en personas que no van a estar dispuestas en hacer la mitad por mí. Dejar de arrancarme las cejas. Parar de sabotear mi propia felicidad con pensamientos de mierda. Creerme eso de que alguien puede quererme. Ser capaz de quererme yo. Dormir más. Trabajar más. Luchar más. Disfrutar más. Siempre más.

PD: Me siento muy feliz porque ninguno de mis deberes de este año sea adelgazar.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Frío

Calle fría,
casa fría,
habitación fría,
silla fría,
cama fría,
sábanas frías,
manos frías,
mejillas frías,
boca fría,
corazón helado.

domingo, 30 de octubre de 2016

(Y qué bien sienta.)

Empieza a llover y la tierra mojada se hace incómoda. El césped ha crecido mucho y me hace cosquillas en la cara. Me levanto. A lo lejos veo el sol entre las nubes, pronto saldrá el arco iris. Me estirajo bien y suspiro fuerte. El aire es puro, da gusto respirar. Me pongo a caminar al frente, sin mirar mucho por dónde voy, sólo camino.

Llego a un precipicio.

Tengo miedo.

Me dejo caer.

Tengo miedo.



Vuelo.